10 Claves para comprar una empresa

COMPRAR UNA EMPRESA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Existen personas con experiencia en el mundo empresarial que después de una vida en el entorno corporativo, desean desarrollar su propia empresa. En estos casos, la mejor solución puede ser comprar una empresa.

 

Para el desarrollo de una startup se necesita una buena idea de negocio y una gran capacidad de implementación. Algunas personas tienen experiencia en el mundo empresarial, y gran capacidad de implementación pero no consiguen generar esa idea de negocio sobre la cual desarrollarse. En estas situaciones, un buen planteamiento puede ser comprar una empresa (normalmente una pequeña startup) y desarrollarla.  En este proceso de compra hay algunas claves que se deben tener en cuenta:

1.- Firme desde el primer momento un acuerdo de exclusividad o “no-shop”: Mediante éste, se garantiza que durante un tiempo (que pueden ser por ejemplo 4 meses) el vendedor no negociará la venta de la empresa con otro comprador. Durante ese tiempo, puede realizar la auditoría contable y legal. De esta manera, se evita una “subasta” con otros compradores interesados, y aumenta la probabilidad de que el tiempo dedicado puede producir sus frutos sin que a última hora aparezca otro comprador que realice la adquisición.

2.- Si puede, evite firmar una “Carta de intenciones”: Procure conseguir un acuerdo de exclusividad  y vaya directamente a la negociación y la ejecución de un contrato para su compra.  La carta de intenciones no tiene poder obligatorio pero limita su capacidad de negociación. Si emite una carta de intenciones antes de haber realizado la “due diligence” puede  que en ésta salga algún tema que habría cambiado el contenido de esa carta.  Si solamente hay firmado un acuerdo de exclusividad, usted mantiene todo su poder de negociación. Si ha firmado una carta de intenciones, aunque no sea obligatoria, habrá empezado a delimitar unas posiciones que quizás a la vista de las auditorías, no habría adoptado, o habrían sido diferentes.

3.- Realice su auditoría contable y legal: Con esta “due diligence” podrá hacer una valoración de la empresa  e identificar los posibles riesgos que se corren.  En grandes líneas, se deben comprobar tres áreas:

        a) Estrategia y operaciones.

        b) Contabilidad y finanzas.

        c) Legal.

La mayoría de los fracasos en las adquisiciones se producen por no realizar con suficiente profundidad estas auditorías: Se acaba pagando más de lo que vale la empresa, o con posterioridad a la compra aparecen obligaciones y compromisos que no se contemplaron o se producen problemas de integración en el caso de compras por empresas más grandes. Los compradores de empresas que obtienen mejores resultados, se emplean a fondo hablando con clientes, proveedores, competidores, bancos y empleados para poder valorar la empresa con detalle.

4.- Es mejor comprar los activos, que la empresa:  De esta forma, se evitan responsabilidades empresariales imprevistas en el momento de la adquisición.  Si compra los activos, salvo que se considere una sucesión empresarial, no tendrá responsabilidad alguna.  Si compra las acciones, el comprador asume todas las obligaciones que pudieran surgir por la empresa.  Es conveniente cubrirse por las responsabilidades que pudiesen surgir en el caso de ser considerada una “sucesión de empresa”, fijando provisiones en el precio de la compra, especialmente para responsabilidades laborales, frente a acreedores y por deudas con Hacienda y Seguridad Social.

5.- Realice un contrato a medida del caso: Asesórese por expertos que le dediquen el tiempo suficiente a su operación y evite los que puedan simplemente emplear “el formulario de turno”. Debe colaborar de forma muy estrecha con el abogado que le asesore, para que las propuestas de contrato que se emitan sigan su estrategia de negociación. El abogado le da cobertura legal, pero la negociación es suya. Por otra parte, el asesor legal debe entender la operación e identificar donde están el valor y los riesgos.

6.- Haga una reserva de garantía en el precio de compra: Determine que una parte del precio de compra (que puede ser del 15 al 20%) quedará depositada en garantía de que pueda aparecer una responsabilidad o un dato que no disminuya el valor de la empresa y que no estaba previsto en el acuerdo.  Establezca un plazo para este depósito de garantía de 18 a 24 meses.  De este modo, en el caso de  que aparezca un “imprevisto”,  se evitará tener que demandar al vendedor. Simplemente, entrará en juego el depósito de garantía.  Se puede establecer como depósito, o como un aplazamiento de una parte del pago.

7.- Utilice los “ajustes de precio” como último recurso: Los “ajustes de precio” o “earn-out” en argot inglés consisten en el establecimiento de una fórmula  por la que el precio final de adquisición se condiciona a los resultados futuros de la empresa en un periodo determinado. Esta fórmula es poco efectiva por que conduce a litigios interminables ante los juzgados.  Todos los sistemas de medida para los resultados pueden ser objeto de “modulación” (sin entrar en manipulaciones ilegales) con lo que el conflicto ante los tribunales está garantizado. (Y su resultado, no).

8.- Incluya una cláusula de “Rebus sic stantibus”:  O “cambio relevante de circunstancias”, de manera que si de produce un cambio importante durante un periodo de tiempo, se pueda alterar el precio de compra o incluso resolver el contrato.

9.- Tenga cuidado con las “cestas” y los acuerdos de mínimos: Para evitar el “regateo” por cantidades pequeñas, se puede establecer que las garantías sobre el precio de compra no se “disparen” si su cuantía es menor de un “X”% del valor de compra. La media de éste es un 5%. Se deben establecer los casos en los que no se aplica este límite y en los que el vendedor es completamente responsable de los posibles daños desde el primer euro.

10.- Vigile el establecimiento de “Techos” o “límites” en la responsabilidad del vendedor: El vendedor puede intentar establecer un límite a sus responsabilidades sobre el precio de la compra, y en la negociación debe intentar que ese límite sea lo mayor posible. Su fijación dependerá del poder de negociación que tengan las partes.

En resumen, comprar una empresa en marcha puede ser interesante pero el modo de realizar la adquisición determinará  que, con el tiempo,  sea un éxito o un fracaso.

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