¿Puede equivocarse un economista al contratar un producto financiero complejo?

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¿Puede un economista o licenciado en empresariales cometer un error excusable al contratar productos financieros complejos como swaps, bonos estructurados o préstamos hipotecarios multidivisa?

 

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En España hay más de 10 millones de habitantes con  titulaciones superiores en ciencias sociales,  principalmente en derecho y economía.   Por tanto, se plantean infinidad de casos de comercialización por parte de las entidades financieras de productos financieros complejos  a personas con la titulación de economista o licenciado en empresariales.  ¿Existe la posibilidad de que cometan un error y que este error sea excusable, para conseguir la anulación del contrato o en su caso una indemnización por los daños y perjuicios causados al incumplir el banco sus obligaciones de información?

Aquí podemos hacer valoraciones en distintas dimensiones.

En primer lugar, (y pondré el ejemplo de la facultad de derecho), lo que estudiamos en la carrera muy poco tiene que ver con el ejercicio de la profesión de abogado.   En las facultades de económicas y empresariales ocurre algo parecido.  Por tanto, la titulación en económicas o empresariales no implica necesariamente conocimiento experto en productos financieros complejos como puedan ser swaps, bonos estructurados, contratos derivados y otras sofisticaciones al uso que se colocaron en los últimos años por las entidades financieras.

En segundo lugar,  como seguro que podrán confirmar muchos lectores,  en una gran parte de los casos   el producto financiero era de obligada contratación si se quería conseguir  una financiación que el cliente necesitaba:  Si quieres conseguir el préstamo, tienes que contratar un swap,  si quieres que te “descontemos papel” tienes que depositar un 5% en participaciones preferentes, y así sucesivamente.  Muchas entidades financieras se han  aprovechado  de las dificultades económicas por las que han pasado los clientes.

Nuestros gobernantes no han sabido generar un sistema financiero que beneficie a los usuarios:  Han estado obsesionados  crear  entidades  de mayor tamaño.  Y esto tiene dos consecuencias perversas:

Por una parte, al ser tan grandes se convierten en sistémicas  y acabamos pagando sus rescates con el dinero de los contribuyentes.

Por otra, no hay competencia entre ellas: Cuando suben las comisiones, las suben todas. Cuando aumentan los diferenciales en préstamos, los aumentan todas.  No conozco a ninguna entidad que anteponga los intereses del cliente a los del banco (a corto plazo) para beneficiarse a largo plazo de dicha relación.

Pero volviendo a la cuestión de si un “economista o licenciado en empresariales” puede cometer un “error excusable” cuando le colocan un producto financiero complejo, y como  puede ser una cuestión filosófica que no nos lleve a conclusión alguna, lo mejor será centrarnos en la reciente jurisprudencia sobre este tipo de casos.

Así que hemos revisado las sentencias del último año en las cuales el demandante es economista o licenciado en empresariales y el producto contratado es un swap, producto financiero complejo por excelencia, de manera que las conclusiones se pueden aplicar a otros productos por la regla de la analogía que se recoge en el artículo 4 del C. Civil.

La conclusión es que para el Tribunal Supremo y para las Audiencias Provinciales (como no podía ser de otra manera), el hecho de que el contratante sea economista o tenga estudios empresariales, no implica que se  trate de un experto financiero, y por tanto, la entidad financiera está obligada a proporcionar la información establecida en la normativa aplicable.  Y la falta de esta información permite presumir el error o en caso de que la relación sea de asesoramiento, es título jurídico suficiente para la indemnización por los daños y perjuicios causados.

Para los lectores interesados, hemos extractado  a continuación las sentencias más relevantes y recientes en apoyo de nuestra tesis. Pueden  acceder  fácilmente simplemente utilizando los botones sociales que aparecen justamente debajo. Gracias por compartirlo en redes sociales.

 

Con este abrumador y contundente número de recientes sentencias, no cabe duda de que el hecho de que el demandante sea economista o tenga estudios en empresariales, o tenga un asesor con dicha cualificación no impide en absoluto el éxito de una reclamación por swaps o por cualquier otro producto financiero complejo.

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