

Contratar a un abogado puede ser una tarea difícil para una startup, especialmente si nunca lo ha hecho antes. Pero no por ello, deja de ser un asunto crucial. Con un abogado experto de su parte, podrá dedicar sus esfuerzos al desarrollo de su empresa, con la tranquilidad de tener “las espaldas cubiertas”.
Cuáles son los puntos principales a tener en cuenta cuando está buscando un abogado para su startup:
1.- ¿Qué cualidades tendría que tener el abogado?: En primer lugar, debería buscar un abogado con el que pueda confiar, la relación sea fluida y que tenga compromiso profesional con los temas relativos a las empresas y en concreto, con las startups.
Necesitará un abogado que sea competente responsable y que tenga experiencia en los temas que usted le planteará. Busque un abogado con experiencia en su sector y en tamaños de empresa similares. No es lo mismo abrir una tintorería que fundar una empresa de software. Tenga también en cuenta si para usted el tema es crítico (como los pactos en los estatutos sociales en la constitución de una sociedad) o es un tema menor en el que no se juega su futuro.
2.-¿Por qué necesito un abogado?: Incluso en los inicios de cualquier actividad, se le plantearán cuestiones relativas a tres mundos:
a) La Administración: la maraña de regulaciones le puede hacer incurrir en faltas que acarreen la correspondiente sanción.
b) Los clientes y “terceros”: se deben evitar los riesgos en sus interacciones con clientes, proveedores, empleados y público en general.
c) Los propios socios: Cuando hay más de una persona, es imprescindible establecer el funcionamiento de la relación y como se resolverán los inevitables desacuerdos que puedan darse.
Necesitará un abogado para crear una sociedad, contratar empleados, negociar contratos, conseguir financiación o proteger su propiedad industrial o intelectual.
3.- ¿Cuánto me costará un abogado? Se suele facturar de dos formas: O bien se acuerda una iguala, que es un pago que se hace todos los meses y en el cual habitualmente se suele cubrir todo el asesoramiento que necesite la empresa, o bien se presupuestan los trabajos en concreto que se quieren realizar. La cuantía de la iguala depende del tamaño de la empresa (en facturación y en personal) y de la complejidad de las materias. Le conviene determinar con exactitud lo que está incluido o no incluido en la iguala, para evitar posibles desencuentros en el futuro. Para una empresa pequeña, con una facturación inferior a 1.000.000 puede estar en torno a los 300 euros por mes.
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