Categorías
abogado de empresa Bancario Mala praxis bancaria swaps Swaps

BBVA condenado por un contrato de Swap

abogado swap

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Benavente ha declarado nulo un contrato de Swap, ordenando la restitución  de las cantidades liquidadas, con condena en costas al banco, en sentencia de 17 de mayo de 2013.

 

 

El demandante, es una empresa que alega que el contrato de Swap fue impuesto por la entidad bancaria a la firma de un contrato de Leasing inmobiliario. Se le informó de forma incorrecta por que no se le explicaron las consecuencias negativas que podía tener la bajada de los tipos ni el funcionamiento ni la forma de cancelación del producto.  Cuando el cliente comprobó que estaba perdiendo gran cantidad de dinero, intentó la cancelación del producto, no admitiéndolo el banco, ya que sólo éste se reserva el derecho a cancelar. Si es el cliente el que quiere cancelar tiene que abonar una comisión de cancelación tan elevada que equivale aproximadamente a pagar las cuotas que le faltaban hasta agotar el plazo.  Considera que se ha producido una falta de información precontractual. No se firmó un Contrato Marco de operaciones financieras. Ha sufrido un error sustancial en el contrato.

Además la falta de una cláusula de cancelación y la desproporción de las prestaciones a favor del banco, apuntan a la existencia incluso de dolo.

 

El banco alega que no se aplica la normativa de valores por ser un producto bancario y no de inversión.  Alega que el contrato de Swap se contrató por teléfono, (y aporta la transcripción de la conversación) y que por consiguiente, se concertó de forma válida.

El contratante es socio de varias sociedades limitadas y por ello según el banco, no puede alegar error.  También dice el banco que no había vinculación alguna con el leasing inmobiliario anterior.

 

Tras rechazar el argumento de “no vinculación” con el leasing inmobiliario, la Juez analiza la naturaleza del contrato de Swap.  Afirma que no se trata de un contrato sencillo y que tiene alto riesgo y carácter especulativo y complejo.

 

Además, se trata de un contrato bancario de adhesión, regulado a través de las condiciones generales de la contratación.

 

Al haberse celebrado el contrato en 2008 se debe aplicar la normativa MIFID, adaptada mediante la ley 47/2007 y el RD 217/08. Son de aplicación todas las exigencias de información y transparencia establecidas por la Ley del Mercado de Valores en sus artículos 63, 78,79 y 80.

Además aporta los criterios señalados por el Servicio de Reclamaciones del Banco de España en sus resoluciones de 3/6/2009,  23/6/2009 y 24/6/2009 de los que destaca la complejidad del producto, la necesidad de una formación financiera superior a la de la clientela media en general, el requisito de información previa detallada facilitando un documento informativo en el que se indiquen las características principales y principalmente, el riesgo de liquidaciones negativas y el cálculo del coste de cancelación.

El RD 217/2008 en su artículo 64 establece la obligación de proporcionar a sus clientes información sobre los riesgos del instrumento financiero.

 

Para el demandante, le habían vendido un contrato de seguro. En este caso, no se firmó el contrato marco de operaciones financieras.

 

Sobre la cuestión de la “imposición” del contrato de Swap, no hay acuerdo. El banco dice que lo ofreció en cumplimiento de lo establecido en la ley 36/2003 que obliga a informar a los clientes que tengan préstamos a interés variable sobre al menos un instrumento de cobertura de dicho riesgo.  Sin embargo el contrato de Swap no cumple esta función de cobertura, pues las bajadas suponen un beneficio para el banco.

 

La carga de la prueba de la correcta información pesa sobre el profesional financiero (Sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia de 26 de abril de 2006).

 

Además, la explicación de los riesgos de la operación, según la Juez, “resulta totalmente incomprensible, sin que se explique la onerosidad que conlleva para el cliente en el caso de que se produzca una bajada de los tipos de interés”.

 

En cuanto al análisis de la existencia de un error en el consentimiento, para la Juez, el banco define el contrato como de cobertura de tipos de interés, que es vendido como un seguro que el cliente contrata para prevenir los efectos de una subida de tipos.

Se empieza la contratación como un contrato de seguro con una información “ciertamente parca” y al añadirle el contrato marco y sus anexos (nunca aceptados), se convierte en una operación de alto riesgo y complejidad, que con la bajada de tipos le ha generado grandes pérdidas al cliente.

En conclusión: ha existido un claro vicio de consentimiento por causa de error en el objeto. El error es esencial, afecta a la obligación principal del contrato, es sustancial  (ST. AP. Valencia 13 noviembre 2008) y es excusable para el cliente por su complejidad y oscuridad.

 

Destaca también de esta sentencia el siguiente argumento:

Si ambas partes están de acuerdo en que la finalidad y razón de ser del contrato era cubrirse de una tendencia al alza del tipo de interés,  y la previsión compartida fue errónea, se ha destruido la causa del contrato o su finalidad, lo cual también sería causa de nulidad.

Y en este sentido cita la STS 20-4-94: “Se argumenta en su defensa que el arrendamiento tenía por objeto la extracción de guijo de la finca arrendada; que de la prueba pericial practicada se deduce que cuando se firmó el contrato eran buenas las perspectivas de explotación, y que después desaparecieron completamente; que por ello no se alcanzó el fin normal del contrato, frustrándose las esperanzas y legítimas expectativas del arrendatario y en consecuencia el contrato debe resolverse. Puede sostenerse que la causa no sólo ha de estar presente en el momento inicial de la formación del contrato sino que ha de acompañarle igualmente durante su ejecución y así la ausencia sobrevenida de la causa permite al contratante afectado solicitar la modificación del contrato o incluso su resolución, lo que sucede especialmente cuando dos contratos están vinculados, pues la inoperancia de uno de ellos autoriza al contratante afectado a obtener la resolución del otro contrato, ya que ha desaparecido sobrevenidamente su causa”.

 

Si el comportamiento del euribor se “causalizó en el contrato y no se comportó como estaba previsto por ambas partes, desaparecería la causa, conduciendo inevitablemente a la nulidad.

 

El banco no hizo simulaciones sobre las bajadas del euribor, cuando por su oficio debería tener mejor información al respecto que el cliente.

 

Y finaliza la Juez: “no puede ser que el cliente (…) se limite a dar un consentimiento, a ciegas, fiado en la buena fe del Banco, a unas condiciones cuyas efectivas consecuencias futuras no puede valorar con proporcionada racionalidad por falta de información mientras que el banco sí la posee, sin olvidar que la oferta partió de la entidad bancaria y que el cliente debería firmar el contrato sin posibilidad de negociar sus cláusulas”.

 

Se declara nulo el contrato por vicio en el consentimiento, se ordena la devolución de las cantidades y se condena en costas al banco.

 

Si está afectado por un contrato de Swap, o permuta financiera o cualquier otra mala praxis bancaria, puede conseguir solucionar su problema.

 

Consúltenos su caso pulsando aquí.

 

====

Deja una respuesta