Cuando lo que realmente ha acontecido es una riña mutuamente aceptada, deberemos considerar a ambos contendientes de manera aislada, al objeto de calificar los hechos, como agresores y agredidos, puesto que ambos, consciente y voluntariamente han decidido ser partícipes de la reyerta. Tengo el privilegio de publicar el trabajo del brillante jurista Rafal  Juan Juan…

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