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“Valores Santander”: condena en Granada

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Valores Santander

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Jugado de Primera Instancia nº 8 de Granada ha declarado la nulidad de un contrato de “Valores Santander” en sentencia de 22 de enero de 2014.

 

La demandante había colocado 150.000 euros en “Valores Santander” en septiembre de 2007.  Había vendido un inmueble heredado y el banco le indicó que le interesaría este producto. Alega que hubo error al contratar el producto. El consentimiento de los contratantes es un elemento esencial del contrato (art. 1261 del C.C.) y es nulo el consentimiento prestado por error, violencia intimidación o dolo (art.1265 C.C.). Si no se informó adecuadamente, el consentimiento está prestado por error. Si el consentimiento es nulo, no hay contrato válido.  El error ha de recaer sobre la sustancia de la cosa, y debe ser esencial y excusable.

El incumplimiento de la normativa administrativa relativa al deber de información, como dice la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 14 de febrero de 2012 no puede producir por si mismo y sin más la nulidad del contrato financiero concertado, pero sí tiene sustancial trascendencia para determinar si el cliente, en función de su preparación financiera, nivel de formación y experiencia, era plenamente consciente de las obligaciones y riesgos que asumía y en definitiva, si pudo o no incurrir en un error grave y esencial.  Además, la carga de la prueba sobre la corrección y suficiencia del asesoramiento o información pesa sobre el banco.

 

A la vista de la prueba practicada, el Juez considera que concurren todos los requisitos necesarios para apreciar la existencia de error, suficiente para anular el contrato:  No se informó adecuadamente. El Tríptico resulta difícilmente comprensible para una persona lega en conocimientos financieros y con 70 años de edad. El perfil del cliente era moderado.  Y fue el banco el que les ofreció el producto, a pesar de reconocer que el carácter del cliente era conservador.  Sin embargo, el producto es considerado como especulativo y de alto riesgo.

 

En definitiva, se estima la demanda, declarando la nulidad del contrato por vicio del consentimiento y se ordena la restitución recíproca de prestaciones.

 

Llama la atención en la sentencia que se desestime la petición de intereses legales desde la fecha de suscripción del producto “ya que no se puede considerar como acreditado el hecho de qué destino hubiese dado la demandante al importe de la inversión realizada de no haber contratado dicho producto”.  Esta consideración del juez implica para el cliente la pérdida de esos intereses y que no haya condena en costas.

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