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Puntos principales del contrato de fianza

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En ocasiones nos piden que firmemos una contrato de fianza a favor de un amigo o familiar y es importante tener unos conceptos básicos de cómo funciona la fianza.

 

Por el contrato de fianza una persona física o jurídica se obliga a pagar o a cumplir por un tercero en el caso de no hacerlo éste (art. 1.822 del Código Civil).

 

La fianza puede ser gratuita u onerosa, aunque normalmente es gratuita. Y se trata de un contrato accesorio: no puede existir sin una obligación principal.

 

La fianza puede ser limitada, hasta un importe concreto, o ilimitada, comprendiendo tanto la obligación principal como las obligaciones accesorias, que incluyen incluso los gastos de juicio (art. 1.827 del C.C.).

 

La fianza debe recaer sobre una obligación que sea válida (art. 1.824 C.C.). Puede establecerse sobre una obligación futura. Pero no puede tener por objeto una obligación distinta de la principal y el fiador no puede obligarse a más de lo que se obliga el deudor principal.

 

La fianza debe ser expresa y su interpretación en caso de duda es estricta y restringida (art. 1.827 del C.C.).

 

En caso de ser fiadores, responderemos de la obligación si no lo hace el deudor, tanto por la obligación principal, como por los accesorios de la misma y los gastos del juicio.

 

¿Qué podemos hacer si nos exigen el pago por el deudor?

 

Si se ha firmado la fianza con el beneficio de “orden o excusión” tenemos derecho a eludir el pago hasta que se acredita la insolvencia del deudor. Para ello, deberemos señalar bienes del deudor que sean realizables dentro del territorio español y que sean bastantes para el pago de la deuda.

 

Lo habitual es que no podamos oponer este “beneficio” por que en los contratos de fianza, se suele exigir la renuncia expresa del fiador, o se le pide que se obligue solidariamente con el deudor.

Tampoco podremos hacer uso de este beneficio en caso de concurso del deudor, o cuando el deudor no pueda ser demandado judicialmente en España.

 

Podríamos tener por otra parte el beneficio de “división” que consiste en exigir que se divida la deuda entre todos los fiadores. Pero normalmente se suele eliminar en los mismos casos que hemos citado anteriormente.

 

Como fiadores, podemos oponer contra la exigencia del pago todas las excepciones que tenía el deudor, aunque no se pueden alegar las excepciones puramente personales del deudor (art. 1.853 C.C.).

 

El fiador puede obtener del deudor el relevo de la fianza o una garantía suficiente en el caso de que el fiador sea demandado judicialmente, en caso de concurso o insolvencia del deudor, o vencido el plazo de la fianza.

 

El fiador que paga la deuda tiene acción de reembolso contra el deudor, pudiendo solicitar el principal, los intereses legales, los gastos ocasionados  y los daños y perjuicios que procedan.

 

Por el pago, el fiador se subroga en los derechos que el acreedor tuviese frente al deudor.

 

Generalmente, las fianzas son exigidas por los bancos con la ocasión de un préstamo o hipoteca, y en su redacción se habrá excluido cualquier beneficio para el fiador. 

 

Mi recomendación personal: Evite las fianzas si puede, y en el peor de los casos establezca una limitación de importe máximo y de tiempo.

 

Consúltenos su caso pulsando aquí.

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