¿Qué son los Actos de denigración en competencia desleal?

competencia desleal

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los actos de denigración son aquéllos que pueden menoscabar la reputación de una empresa en el mercado.

Se recogen expresamente en el artículo 9 de la Ley de Competencia Desleal:

“Se considera desleal la realización o difusión de manifestaciones sobre la actividad, las prestaciones, el establecimiento o las relaciones mercantiles de un tercero que sean aptas para menoscabar su crédito en el mercado, a no ser que sean exactas, verdaderas y pertinentes.

En particular, no se estiman pertinentes las manifestaciones que tengan por objeto la nacionalidad, las creencias o ideología, la vida privada o cualesquiera otras circunstancias estrictamente personales del afectado.”

Para que exista un “acto de denigración” es suficiente con que la conducta sea suficiente para perjudicar el prestigio o la reputación de un competidor sin que sea necesaria la existencia de dolo o intencionalidad.

Para el Tribunal Supremo se considera como acto denigratorio “la propagación a sabiendas de falsas aserciones contra un rival con objeto de perjudicarle comercialmente, es decir, actividad tendente a producir el descrédito del competidor o de su producto, o la difusión de aseveraciones falsas en su perjuicio” (Sentencia de 1 de abril de 2004).

Los actos denigratorios pueden afectar tanto a otras empresas concurrentes como a los consumidores, perjudicando la percepción de valor que se tiene sobre la empresa o producto objeto de estos comportamientos.

Para que un acto se considere denigratorio, debe tener los siguientes elementos (criterio de expresado en la STS de 11 de julio de 2006):

  • Perjuicio de la reputación
  • Falsedad
  • Impertinencia
  • Afectar a la competencia

También es necesario que el acto denigratorio se exteriorice: puede hacerse público de cualquier forma, pero el alcance del medio, determinará la cuantía de la indemnización.  Pueden ser circulares, cartas, manifestaciones verbales, publicaciones en Internet u otros.

Pero se debe tener en cuenta que las opiniones están amparadas en el principio constitucionalidad de libertad de expresión:  Para entrar en el ámbito del acto de denigración, deben referirse a hechos susceptibles del control de la veracidad.

Además, la ley prevé expresamente la “exceptio veritatis”: si las manifiestaciones son exactas, verdaderas y pertinentes, no constituyen un acto de denigración.  La exactitud y veracidad no ofrecen dudas. En cuanto a la pertinencia, se considera que una manifestación es pertinente si se refiere a asuntos sobre   la participación en el mercado de los afectados, es decir, que sean adecuadas para que los clientes, empresas o consumidores, formen su  criterio y adopten sus decisiones el el mercado.

La “exceptio veritatis” debe ser probada por el demandado que deberá estar en condiciones de poder argumentar estos tres requisitos comentados.

Consúltenos su caso pulsando aquí.

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