Nulidad por dolo en un swap de Banco Santander

 Swap Santander

La Audiencia Provincial de Salamanca ha confirmado la nulidad de un swap contratado con Banco Santander en sentencia de 25 de junio de 2014, apreciando tanto error en el consentimiento como  existencia de dolo.

El swap fue contratado por la mercantil “Criadores de Ibérico S.L”  en mayo de 2008, en su momento con el Banco Español de Crédito. Se firma un contrato de permuta financiera (swap) que se sometería al contrato marco de operaciones financieras elaborado por la Asociación Española de Banca Privada en 1997.

 A la vista de las liquidaciones negativas, la empresa demanda al banco, alegando dolo contractual y error vicio del consentimiento.

 El el Juzgado de Primera Instancia declara la nulidad del contrato de operaciones financieras suscrito, por error en el consentimiento.

  El banco apela ante la Audiencia Provincial, alegando básicamente que no hubo error en el consentimiento. Dice que los gestores de la mercantil tenían experiencia como empresarios y estaban acostumbrados a negociar productos financieros y que fueron informados adecuadamente.

La Audiencia hace referencia de manera intensiva (reproduce casi 5 hojas de la misma) a la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de enero de 2014, para confirmar que hubo un error que vició el consentimiento, con base en los siguientes puntos:

1.- Existía una relación de confianza con el director del banco.

2.- Ser empresario no significa tener conocimiento específico sobre productos financieros complejos.

3.- No se ha aportado el Test de idoneidad.

4.- El banco no ha probado la formación o estudios de los representantes de la actora.

5.- El director declaró que la operación consistía en cambiar un tipo variable por uno fijo “establecido por seguridad del cliente ante una subida de tipos, ofreciendo una cobertura”. El término cobertura puede equipararse a un seguro.

6.- Las advertencias genéricas no eximen  al banco de  la obligación de informar adecuadamente y no constan las condiciones generales ni el contrato marco de operaciones financieras, que no fueron facilitados al cliente para su estudio.

7.- Se trataba de una sociedad limitada de nueva constitución.

8.- El director ofrecía a los clientes el producto aunque no fuera idóneo.

9.- El Departamento de Análisis y Estudios de BBVA ya había advertido de la inminente bajada de tipos, por lo que difícilmente puede pensarse que el Banco Español de Crédito desconociese esa situación.

10.- Los costes de cancelación no fueron explicados al cliente.

La Audiencia indica que “cuando se realiza el presente contrato, las entidades bancarias disponían de información suficiente que en ningún momento trasladaron a sus clientes, respecto de la inminente bajada de tipos de interés, por lo que los contratos realizados en condiciones como la que ahora nos ocupa, son manifiestamente engañosos, puesto que sin perjuicio de puntuales liquidaciones positivas para el cliente, en su mayor parte, se iban a producir liquidaciones negativas para el mismo, y por lo tanto, beneficiosas para el Banco, máxime si se pacta una larga duración y si la cancelación queda en manos del Banco.”

 

En apoyo de la tesis de que el banco  conocía las previsiones de futuro, cita el informe del BCE “Boletín mensual núm.63 de octubre de 2010, en el  que se relatan los acontecimientos financieros desde mediados de 2007. E indica literalmente “se está ofreciendo a los clientes un producto para asegurarse de la constante subida de los tipos de interés, cuando se es consciente de que en cuestión de meses, se producirá una fuerte bajada de los mismos”.

 Por último añade que la redacción del contrato es sumamente compleja, de manera que se impide al cliente tener un conocimiento suficiente de las condiciones reales de la operación. Y las advertencias, se plantean como hipotéticas cuando era evidente la próxima bajada de tipos de interés y los costes financieros iban a ser superiores para el cliente.

En definitiva, se considera evidente que hubo un error por los clientes, sustancial y excusable que constituye un vicio del consentimiento que provoca la nulidad de todo el contrato.  Además se confirma que existe dolo en los términos del artículo 1.269 del Código Civil: La entidad Bancaria sabía las necesidades cliente de asegurarse unos costes financieros y el banco, sin advertirle adecuadamente de los riesgos, sabiendo que los tipos iban a bajar y sin explicar la posible cancelación anticipada, le coloca  un producto especulativo, de riesgo y complejo.

 Se declara nulo el swap, y se imponen las costas al banco.

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