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Seguro de Vida y aceptación por remisión

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En los contratos de seguro, no es válida la aceptación por remisión

 

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En los contratos de seguro, la aceptación por remisión a una cláusula limitativa contenida en unas condiciones generales no firmadas, no permite su aplicación.

El Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre esta cuestión en su Sentencia nº 1321/2023, de 27 de septiembre de 2023 (ECLI:ES:TS:2023:3993).

Antecedentes de hecho

D.ª Esperanza formuló demanda frente a la compañía aseguradora Bansabadell Vida, S.A., con el objetivo de reclamar el capital pactado en la póliza de seguro de vida e invalidez permanente y absoluta, suscrita por su marido, D. Julio el 23 de junio de 2011.

El 4 de julio de 2011, D. Julio fue atendido de urgencia y el 14 de julio de ese mismo año fue diagnosticado de un “tumor vesical”. Finalmente, el 29 de septiembre de 2014, falleció como consecuencia del cáncer.

D.ª Esperanza interpuso demanda ante el Juzgado de Primera Instancia n.º 14 de Valencia, que se tramitó por como juicio ordinario número 1734/2016, reclamando el capital pactado para el fallecimiento, que ascendía a 50.000 euros. La compañía aseguradora se opuso, alegando, por una parte, que D. Julio había respondido dolosamente al cuestionario inicial y, por otra, que en el contrato existía una cláusula cuarta, letra b): En caso de fallecimiento por cáncer, la enfermedad debía haber sido diagnosticada, como mínimo, un año después de la suscripción del contrato.

La cláusula indicaba lo siguiente:

“La prestación del asegurador, ya sea por fallecimiento o por invalidez permanente del asegurado, cuyo motivo sea la enfermedad de cáncer estará condicionada a que dicha enfermedad tenga su origen y sea diagnosticado una vez haya transcurrido UN AÑO a partir de la fecha efecto del contrato indicada en el correspondiente certificado individual de seguro. Este periodo de carencia será también de aplicación en el caso de incrementos de capital. Por cáncer se entenderá el tumor o neoplasia malignos de crecimiento y desarrollo incontrolado, con invasión y destrucción de tejido normal. El cáncer debe estar diagnosticado y confirmado como maligno por análisis histológico».

Es decir, incluía un límite o condición a la cobertura consistente en un periodo de carencia de un año desde la contratación.

El Juzgado entendió que no había dolo ni culpa, pero consideró oponible por la aseguradora la cláusula de exclusión 4b) que estaba en las condiciones generales (no firmadas). Para este, la condición era delimitadora y la aceptación por remisión en la solicitud del seguro era suficiente.  Así que desestimó la demanda.

Contra dicha resolución se interpuso recurso de apelación. La Sección Octava de la Audiencia de Valencia consideró que la condición general cuarta b) era limitativa y no delimitadora del riesgo y que era válida la aceptación por remisión, aunque no se hallaran firmadas las condiciones generales en las que se encontraba inserta en negrilla. Las cláusulas de remisión decían:

“Así mismo, declaran conocer y aceptar lo dispuesto en las mencionadas condiciones generales del seguro, que incorporan condiciones generales predispuestas, y  especialmente las exclusiones y limitaciones de los derechos del asegurado, tomador o beneficiario, que figuran en las cláusulas 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 9, 10, 13 y 15, destacadas en negrita.(…)”

(…)

“Mediante la firma del presente documento, el tomador de seguro declara recibir junto a estas condiciones particulares las condiciones generales y especial (si las hubiere), que constituyen este contrato, y acepta todas sus cláusulas y, en especial, aquellas que limiten los derechos del tomador y del asegurado”.

La Audiencia confirmó la sentencia de la primera instancia.

Contra dicha sentencia se interpuso recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Del recurso de casación ante el Tribunal Supremo

 

El recurso se formuló por interés casacional e infracción del artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro (en adelante, LCS), el cual establece que las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados deberán ser específicamente aceptadas por escrito.

La cláusula es limitativa

Para el Tribunal supremo, la cláusula 4 b) es limitativa, al introducir un periodo de carencia que en principio no era esperable en la configuración del contrato:

Es evidente, por el contrario, que la cláusula 4.º b) de las condiciones generales del seguro limita la cobertura, en tanto en cuanto no incluye el fallecimiento por cáncer, que es una prototípica enfermedad mortal, siempre que ésta sea diagnosticada antes de transcurrido un año a partir de la fecha efecto del contrato, con lo que se impone un periodo de carencia, que implica una limitación a una cobertura que, según las condiciones particulares (documento cuarto), desencadenaba sus efectos a partir de su suscripción el 23 de junio de 2011.
La precitada condición excluyente no es ilícita, ni lesiva, pero para que pueda operar jurídicamente, es decir, para que pueda ser opuesta al asegurado y, en consecuencia, para que la compañía pueda liberarse de dar cobertura al siniestro, es necesario que concurran los requisitos impuestos por el art. 3 de la LCS, que considera cumplidos el tribunal provincial y que cuestiona la recurrente.»

La aceptación por remisión no cumple lo exigido por el artículo 3 LCS

La remisión no es suficiente, pues no está firmada expresamente:

«Pues bien, no podemos considerar que la condición general 4 d) se encuentre incorporada debidamente al contrato con las garantías del art. 3 de la LCS, toda vez que aquélla, inserta en el pliego de condiciones generales aportadas por la compañía, no aparece avalada con la firma del tomador del seguro -las condiciones generales no se encuentran suscritas-, y sin que podamos considerar cumplido tan esencial requisito por la circunstancia de que, en unas solicitudes de seguro y de modificación de la suma asegurada en concepto de capital por fallecimiento, se contengan unas remisiones a unas cláusulas, que no se encuentran transcritas, en las que figura la condición general 4, en los términos antes reseñados.»

El Alto Tribunal recordó que ya se había manifestado sobre dicha cuestión en la sentencia 140/2020 de 2 de marzo en un caso de reenvío en el que la cláusula decía:

El Tomador del seguro/Asegurado declara haber examinado detenidamente y estar plenamente conforme con el contenido de las presentes Condiciones Particulares, e igualmente de las Condiciones Generales, que reconoce recibir en el acto y en las que aparecen destacadas en negrilla las exclusiones y cláusulas limitativas de sus derechos, firmando en señal de su plena conformidad y aceptación explícita”

(…)

2.ª) De esta doctrina jurisprudencial se desprende que si, como sucede en el presente caso, las condiciones particulares se remiten a las cláusulas limitativas que aparezcan en las condiciones generales que se entregan al  tomador/asegurado, este deberá firmar también estas condiciones generales. (…) en ningún caso bastaba solo con la firma de la remisión contenida
en las condiciones particulares.

Estas remisiones genéricas no cumplen los requisitos del art. 3 LCS:

“En definitiva, en el presente caso, las condiciones particulares no recogen transcrita la cláusula 4 d), en la que basa la compañía demandada la exclusión de la cobertura. Tampoco en documento aparte debidamente suscrito. Las condiciones generales, en las que sí se encuentra recogida y destacada en negrilla, carecen de la firma del tomador del seguro. En consecuencia, debemos concluir que no se cumplieron las exigencias cumulativas del art. 3 de la LCS, lo que conduce a la estimación del recurso de casación interpuesto.”

El TS estimó el recurso: la firma del tomador es un requisito imprescindible para que una cláusula limitativa del derecho del asegurado sea oponible. La firma del asegurado no debe aparecer solo en el contrato general, sino en las condiciones particulares limitativas de derechos (destaca en este sentido la STS 3754/2015).

Conclusión

La firma de la remisión a un condicionado general no es suficiente para considerar que las cláusulas limitativas que contenga, cumplen los requisitos del art. 3 LCS.

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